En primer lugar, te pido disculpas Henry por que voy a atreverme a “divulgar” tu Management utilizando edutainement. Cuando en el 1973 escribiste “La Naturaleza del trabajo directivo”, seguro que no pensabas que un “aprendiz de blogero” te citase con tanta “frescura” (y cada uno que interprete frescura como prefiera).
Henry Mintzberg citó en su momento: “El Management es, de cierta manera, la esencia de la vida”. ¡Venga!, eso es, con un par…
Se atrevió en plena época de esplendor de la Planificación Estratégica a plantear que lejos de un trabajo ordenado, enfocado y lineal, el trabajo diario de los gerentes eficientes implicaba un manejo de las situaciones caóticas, imprevisibles y desordenadas, donde no resulta sencillo distinguir lo trivial de lo esencial.
Según él, en realidad, la naturaleza del trabajo del directivo implicaba adoptar diferentes roles en diferentes situaciones, para aportar cierto grado de orden al caos que reina por naturaleza en las organizaciones humanas.
Y suerte que en esos momentos la Inquisición ya no estaba en pleno auge, de lo contrario: al fuego purificador…
Pero es que en hoy, la Inquisición se hubiese tirado de los pelos por haberse cargado a un visionario (bueno dudo que hubiesen aceptado su error…, a algunos les/nos cuesta).
En las próximas semanas me comprometo a hacerle un pequeño homenaje a este gurú que, sin saberlo, iba a inspirar (tal vez mis socios tampoco sean conscientes de ello) a Cookie Box, pues él comentó, en una de sus muchas e interesantes reflexiones, que el mundo de las organizaciones debe incluir una dimensión humana, fusionando arte, ciencia y oficio (esta es la esencia de Cookie Box, ¡la Fusión!, en Dramanagement, en Y-Games, en Bizz-Comic, en Talent App, en Talleres Edutainment…).
En los diferentes posts iré trabajando los diez roles que Mintzberg propone que deben interpretar los Mánagers.
Dado que el Dramanagement tiene su esencia en el mundo cinematográfico voy a utilizar para visualizar cada rol momentos para mí representativos de films.
Sigamos en el Mundo del Cine, pensad ya sea en los Oscar’s americanos, en los Goya españoles, en la Concha de Donosti o en los Gaudí catalanes. Cuando hablamos de rol estamos hablando de interpretar un papel, por lo tanto pensemos en los actores o actrices que reciben el premio por la mejor interpretación. ¿Verdad que en la mayoría de los casos es por interpretar un papel que se desajusta a sus características personales? Pues este es el ejercicio que os propongo que hagáis durante las próximas semanas, al ir analizando cada uno de los roles.
Buscad en cuál de ellos consideráis que deberíais centraros para lograr el Oscar/Goya/Concha/Gaudí, por interpretar el papel que más os cuesta realmente. Y… ¡¡¡¡a por él!!!!!
Román, Jose, eruditos de la estrategia digital, ya os avanzo que tal vez en alguno de los posts incumpla vuestra regla de “entre 450 y 600 palabras”…
En el próximo post, trataré el rol Cabeza Visible.
Antes de responder a la pregunta que lancé en El destino nos alcanza (I) sobre el escritor que previó Internet mucho antes de su existencia, permitidme que aclare el título de estos dos posts.
Como cualquier cinéfilo habrá intuido, hace referencia a la película Cuando el destino nos alcance, ingeniosa y poética “traducción” del título original Soylen Green (marca de pastillas de soja que representan el principal alimento de la población en 2022, fecha en que desarrolla la historia), película del irregular Richard Fleischer.
Pues bien, pocos días después de rodar nuestro primer Dramanagement de ciencia-ficción, y antes de empezar el montaje, se me ocurrió volver a esta película mítica. No me detendré en la relación de los muchos momentos mágicos que esta obra situada en un 2022 muy nostálgico contiene (aunque me encantaría hablaros de uno de los últimos estofados de ternera que se degustan en la Tierra), pero sí en un elemento que me llamó especialmente la atención en relación con las reflexiones sobre el futuro que estábamos teniendo durante la producción de nuestra película: el objeto que provoca el descubrimiento del enigma es… un libro. Un precioso y enorme ejemplar de libro. Es decir, el papel todavía en 2022 como el contenedor de información privilegiado.
Es sólo un detalle que muestra cómo nos cuesta imaginar lo inimaginable (citaría a Stanislaw Lem como uno de los grandes imaginadores “out of the box”) y, en concreto, cómo Internet nos cogió a todos a contrapié, cuan inesperada fue su aparición. Si revisásemos películas o novelas futuristas de los años 70 u 80, lo comprobaríamos.
Y tengo que decir que nosotros, los de las generaciones Boomer y X, nos merecimos su llegada. Recuerdo que hace muchos años, en mi adolescencia, hablaba con un amigo de los inventos que lo habían cambiado todo, los disruptivos, y de que nuestros padres habían sentido la maravillosa experiencia de la irrupción de la TV y nuestros abuelos, la de la radio. Y allí estábamos nosotros esperando turno. ¿Es que no quedaba nada por descubrir? Era evidente que no era así, pero lo nuestro se haría querer. Aún así, la espera mereció la pena.
Para acabar, desvelo quién fue el único, que yo sepa, que predijo Internet. Fue el gran Borges, que en uno de sus habituales desarrollos sobre lo universal y lo infinito, previó un lugar en el mundo donde estaba concentrado todo el universo:
“Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”
Es en su cuento El Aleph, que da título a todo el libro de cuentos, donde explica la existencia de ese lugar, “uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos”:
Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia.
Obviando la ley del post (no escribirás nunca más de 800 palabras) y dando por sentado que difícilmente nadie va a llegar hasta el final de éste, publico todo lo que vio el personaje principal en su pantalla. Digo, en El Aleph. Es largo, pero claro, la ley del post no estaba pensada para descripciones del infinito y del universo como las que propone Borges. Así que, a los que llegaron hasta aquí, sigan hasta donde quieran o puedan (o mejor, lean el cuento de pe a pa, si todavía no lo han hecho, es una maravilla).
Les dejo con lo que vio Borges -protagonista de su propio cuento- en El Aleph:
Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo. Sentí infinita veneración, infinita lástima.
En CookieBox acabamos de rodar nuestro primer Dramanagement de ciencia-ficción. Este formato de comunicación que une cine y empresa nos ha llevado esta vez al año 2030, a un mundo en el que una enfermedad pulmonar se ha expandido y los seres humanos viven en dependencia de aire suministrado artificialmente. Estamos en pleno montaje de la película y vemos que tenemos un gran material en nuestras manos. Sin duda, la podréis ver en el próximo festival de Cine Dramanagement de San Sebastián.
Uno de los aspectos más curiosos, estimulantes, divertidos y estresantes de plantear una historia en un mundo futuro -para nuestro director, Chema Linares, se ha convertido en una auténtica obsesión- es que te obliga a hacer proyecciones y anticipaciones; a analizar cómo será dentro de X años cada elemento de los que nos rodean; a prever cómo nos relacionaremos con nuestro entorno; a intuir cómo nos divertiremos…
Por suerte sólo hemos tenido que “viajar” 18 años al futuro, pero claro, esto va tan rápido que no son pocos…
En cualquier caso, muchos de los que hemos participado en el proyecto –yo como guionista- hemos tenido que visualizar el futuro. Un ejercicio que en una empresa basada en la innovación como Cookie Box ha sido un reto apasionante. Pero sería divertido hacer, en 2030, un pase con todo el equipo de este Dramanagement (mmm… ¿Será este formato de comunicación un estándar empresarial en 2030?). Seguro que nos reiríamos un rato comprobando qué proyecciones fueron ciertas y cuáles erradas.
Gracias al Cine y a la Literatura, este interesante ejercicio lo podemos hacer con cierta facilidad. No son pocas las novelas y películas de referencia basadas en mundos futuros, las fechas de los cuales ya hemos superado o estamos a punto de hacerlo. Una referencia -parece que obligada- si hablamos de proyecciones futuristas son las novelas del escritor Jules Verne (que en mi juventud conocíamos como Julio!), del que se ha dejado caer durante muchos años que fue el gran visionario del siglo XX, escribiendo desde el XIX.
Yo tengo mis dudas… ¿No era muy previsible que un día volaríamos, viajaríamos mucho más rápido, nos sumergiríamos hasta las más bajas profundidades marinas, llegaríamos a la Luna? (bueno, hay quien duda de que hayamos hecho esto último…). Estas son para mí anticipaciones obvias y previsibles, casi una mera cuestión de tiempo…. Pero ¿qué hay de esos inventos inesperados, imprevisibles, disruptivos… que cuando llegan lo cambian todo y el mundo que antes conocíamos deja de ser el que era, creando un socavón entre ese antes en el que nos sentíamos tan cómodos y habituados y ese después que nos cuesta entender y al que nos cuesta adaptarnos?
¿Alguien “escuchó” sobre el teléfono antes de oír el primer “ring”? ¿Alguien “previó” la tele antes de verla? ¿Alguien imaginó el mundo hiperconectado antes de nuestro primer click a un link?… Bueno, que yo sepa, sólo una persona, un gran escritor argentino…
Pasen y adivinen… Si no, la respuesta en el siguiente post.
… lo que no tiene es remedio…
Me cuesta horrores cuestionar a mi amigo Joan Manuel, pero creo que en ello radica la auténtica amistad, la auténtica “admiración” por aquellas personas que apreciamos y que deseamos sean nuestros referentes, nuestros modelos. Eso sí, sin dejar de ser nosotros, sin dejar de ser auténticos.
He escuchado “Sinceramente Tuyo” más de mil veces -y juro que no exagero- y sigo sin estar de acuerdo con el texto de la canción… o sí (depende de mi estado de ánimo… y eso no puede ser… o sí… viva el mundo de las percepciones y de las emociones; como juegan con nosotros!!!).
Verdad son las matemáticas, verdad es la química, la física, mi amor por mi familia, mi amor por mi profesión, mi amor por mi Athletic Club (cómo me gusta Bielsa, en unos meses ha sido capaz de cambiar una forma de jugar e ilusionar a toda una afición… si yo cómo directivo fuese capaz de hacerlo… me consuelo: cobro menos que él). Algunos cuestionarían todas esas verdades, pero para mi nada es más cierto que eso.
En mi familia, desde hace algo más de un año hay un vacío que no conseguimos, seguramente no queremos, llenar. Manel, no sabes cómo te añoramos, no sabes cómo Ricard y Andrea siguen mirando tus fotos y emocionándose, ya no te hablo de tus hijos y mujer.
Manel, no puedes imaginarte cómo sigo pensando en las discusiones que hemos tenido y lo mucho que te he querido, tal vez me ocurra contigo como con Joan Manuel, le quiero y por eso, en ocasiones, le “confronto”. Ya sabes que siempre he sido un poco “rarito” como me llama tu familia… los yernos ya se sabe…
No me creo que esta realidad, tu ausencia, no sea triste… además de no tener remedio. Vale, sí, quiero, puedo positivizarla y pensar que tú sigues con nosotros, que estas bien, que te paseas por nuestra casa, dándonos muestra de ello… pero tengo que esforzarme mucho para verlo así.
Como reza un dicho: “la adversidad no es un plato de buen gusto para nadie, pero antes o después toca a las puertas de todas las casas.” No tiene remedio, es y será así. Sin embargo, la manera entre cómo lo abordamos unos y cómo lo abordan otros es la diferencia entre hundirnos o salir fortalecidos convirtiendo el dolor en crisis de crecimiento y madurez.
Gracias Manel por ayudarme a crecer, por ayudarme a entender lo importante que es estar presentes cuando podemos estarlo. Gracias por ayudarme a entender que Ricard y Andrea necesitan que esté todo el tiempo que pueda a su lado (y siempre es más del que a priori creo que puedo), escuchándoles, mostrándome a su lado para lo que quieran (que tal vez no sea nada… pero deben saber que estoy ahí). Nuestros colaboradores también deben saber que estamos ahí, para lo que necesiten. Pero debemos tener el tiempo para ellos, debemos tener el tiempo para hacer crecer a nuestra gente, colaboradores o hijos (sé que hay diferencia, pero sería bonito que no tanta cómo a veces mostramos…).
Tal vez tenga razón Serrat: “a veces no es triste la verdad (depende de cómo lo queramos vivir) lo que no tiene es remedio”.
El pasado fin de semana tuve la fortuna de estar en el VI Congreso Nacional para Pacientes con Cáncer de GEPAC (Grupo Español de Pacientes con Cáncer), bajo el lema “poniéndole cara al cáncer”.
Tuve tres maravillosas experiencias:
Vuelves a casa el domingo por la noche, ves a tus hijos, rebosantes de vida, les abrazas, les besas, les escuchas y piensas: “Gracias por vivir”
… aunque luego el Granada gane 0-1 al Athletic Club.
“Love everyone, every leaf, every ray of light. Forgive”
De “Los Hermanos Karammazov” de Fiódor Dostoyevsky, adaptado por Terrence Malick para “The Tree of Life”
Mi mujer y yo solemos ir al cine una vez a la semana.
Es un ritual que nos une en lo físico y desune en lo intelectual. A ella no le pone exactamente lo mismo que a mi. Y aquí está una posible explicación de nuestra estable inestabilidad matrimonial. Y supongo que también la base de un ecléctico espectro cultural (dicho con poca modestia… pero es que realmente consumimos compulsiva y compartidamente cultura muy dispar).
Pero no hace tanto sucedió algo mágico, que te cae inesperadamente encima una vez cada muchos años y te embarga y te emociona y te transforma y te une.
Fuimos a ver “El árbol de la vida” de Terrence Malick.
Me he hartado de hacer apología de la película en las redes sociales y entre mis amigos, como una de las mejores experiencias que he tenido en un cine a lo largo de toda mi vida. Así que no me extenderé en detallar la perfección de esta Obra de Arte. Simplemente: ir a verla si sois valientes.
En mitad del viaje visual ella y yo nos quedamos mirando. Y empecé a sollozar desconsoladamente. Era un lamento raro. Atípico. Ni siquiera era lloro. Era un vértigo interior atusado por una entrecortada respiración. No era tristeza, no era alegría, no era ni estupor, ni pánico, ni angustia.
Malick hizo aflorar en mi una nueva emoción que no había sentido nunca: “trascendencia universal” le podría llamar. Y os prometo que no me había tomado ningún alcaloide. Ella empatizó. Me cogió la mano y ya no me la soltó en toda la película (creo que desde que éramos novios no nos dábamos la mano en el cine).
Cuando salimos de la sala permanecimos mudos. Al llegar a casa también. Y así seguimos durante unas horas. Y fuimos a dormir. Solamente a dormir.
Al día siguiente, al despertar afirmamos con pocas palabras y una gran mirada que en nuestra disparidad de gustos culturales había algo inquebrantable y común que nos unía, ciertas esencias del arte… ¿algunas raíces del Gran Árbol?.
Hace unos días un Amigo de los de verdad me comentó que había salido del cine al ir a ver el “Árbol de la Vida. No había aguantado más de media hora. Al leer al cabo de unos días mis mails de recomendación se quedó totalmente descolocado pensando: ¿Cómo coño puede ser que Sergi y yo estemos tan cerca en tantas cosas y tan lejos a la vez?
La verdad es que no lo sé. De hecho me la trae al pairo.
Lo que sí sé es que me encanta tomarme cervezas con Pepe y hacerle el amor a mi mujer.
Y no al revés.
20-11-2011 (el día en que todo seguirá igual)
Vídeo resumen de la Fiesta de clausura del 59º Festival de Cine de San Sebastian (17 de septiembre), edición que vio el nacimiento de la Muestra de Cine Dramanagement.
Vídeo resumen de la estimulante I Muestra de Cine Dramanagement del pasado 17 de septiembre de 2011, en el marco del 59º Festival de Cine de San Sebastian.
Donosti acaba de regalarNOS una apasionante semana. En el marco de la 59 Edición del Festival de Cine, los cookies hemos empezado a gatear en el mundo cinematográfico. Tal vez el año próximo ya demos los primeros pasos firmes a la espera de nuestra infancia, adolescencia, juventud, madurez y vejez. Eso sí, disfrutando en cada momento de la etapa que NOS toque vivir.
Característico de San Sebastián es, junto a su Festival, la Concha, con el Monte Igueldo, el Ayuntamiento en estos momentos de Bildu y los pintxos.
Después de haber disfrutado de los pintxos, tanto de los tradicionales en los diversos bares del casco antiguo como de los creativos del Fuego Negro, tengo la necesidad de reflexionar con vosotros sobre comida y Management (seguimos con la Fusión en Cookie Box).
John Montagu, IV Conde Sandwich , amante de jugar a las cartas durante horas y gran adicto a los emparedados, que le permitían comer y seguir jugando sin ensuciarse los dedos, fue el precursor del la técnica usada en el feed-back.
Los consultores NOS recreamos con el método Sandwich: punto fuerte del desempeño de nuestros colaboradores, área de mejora de nuestro colaborador y nuevamente punto fuerte. NOS creemos a pies juntillas que este método permite al colaborador encajar bien “las áreas de mejora”. Si además, a este sándwich le damos un toque de la mahonesa “asertividad”… ¡¡¡Bingo¡¡¡ Nuestro colaborador se va a trabajar su plan de acción.
Prometo que voy a seguir explicándolo, prometo que voy a seguir creyendo en él, prometo que lo considero una buena técnica y prometo que nunca he escrito este breve artículo.
Pero después de haber degustado durante una semana los pinchos donostiarras… tal vez haya mucho paralelismo entre el pintxo y el “auténtico” método del feed-back.
Amig@s directiv@s y no directiv@s, ¿estamos seguros de que nunca nos ha pasado que, a pesar de dar un excelente feed-back con el método sándwich y a pesar de hablar con todos los cánones de la asertividad, nuestro interlocutor tan solo haya “captado” lo no “agradable”? ¿Cuántas veces no NOS hemos “desquiciado” pensando en el gran esfuerzo que nosotros estamos haciendo con la maravillosa auto-gestión de nuestras emociones, con la empatía que mostramos, para que al final nuestro interlocutor no “perciba nuestras ganas de desarrollarle”, si no tan solo lo que le decimos que “no es adecuado”?
Es entonces cuando se me ocurre que tal vez, según con quien, un pintxo es un buen método: lo elaboramos con muy buena materia de área de mejora, más calidad que cantidad, si puede ser lo servimos caliente para que el tiempo no haga que olvide lo ocurrido y con una rebanadita de buen pan (puntito fuerte). Eso sí, con un palillo, aunque sea de diseño, para que al morder no se caiga el “Área de desarrollo”.
Además, da la sensación de que cuanto más refinado es el interlocutor/comensal , menos le van los emparedados…
La I Muestra de Dramanagement en el Festival de Cine de San Sebastián resultó todo un éxito. 200 asistentes entre los que se encontraban directivos de Novartis, Endesa, Deutsche Bank, Danone, BBVA, Almirall o ESADE, pudieron disfrutar de un espectáculo dinámico, atrevido, emocionante y personal.
El show se inició con un interesante homenaje al cine clásico. Se pudo comprobar que si el mundo de la empresa no está más presente en el cine y viceversa no es porque sean incompatibles. Las posibilidades son infinitas. Y nos reímos mucho comprobando algunas.
Seguidamente Carlos Andreu, Director General y socio-fundador de CookieBox, explicó el origen de CookieBox con una historia llena de ilusión, positivismo y señales premonitorias que superan miradas alarmadas de notarios.
Tras la visión de un clip musical sobre evolución histórica de la comunicación interna, Norbert Monfort, socio-fundador de CookieBox, introdujo la cuestión generacional, remarcando la necesidad de acometer una nueva aproximación en la comunicación interna si se quiere conectar y transformar a la nueva “Generación Y” que ya está llegando a las empresas.
Posteriormente se hizo un repaso a la multitud de posibilidades de esta nueva categoría de cine para empresas con la revisión de diversas películas realizadas por CookieBox. Sergi Corbeto, también socio-fundador de esta empresa, que emocionó a todos con la historia de su descubrimiento del cine con mayúsculas cuando con 12 años contempló asombrado Blade Runner, estableció las bases del éxito del Dramanagement: conocimientos profundos de las necesidades de comunicación de las compañías así como del lenguaje cinematográfico. También lanzó un reto a las empresas: que en la tensión entre “lenguaje cinematográfico-necesidad de comunicación de la empresa” dejen que el primero se desate más para alcanzar los objetivos empresariales con historias más emocionantes y por tanto más efectivas.
Para acabar, la sensación de la noche: contemplamos la presentación del Dramanagement realizado para el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC).
Si queréis conocer los comentarios del público asistente, podéis revisar el hashtag del evento en Twitter: #dramanagement.
A las puertas de nuestra primera muestra de cine Dramanagement sentimos el cosquilleo previo a algo grande. Mirando solo un par de años atrás, nos vemos como un equipo de formadores, consultores y creativos ilusionados que creían en una manera diferente de afrontar el desarrollo organizacional. Una manera que apuntara a los objetivos de manera realmente eficaz; y eso pasaba, según nuestro parecer, por una combinación de elementos, con la Persona en el centro, y un equilibrio natural entre emoción y razón, entre ilusión y motivación.
Aunque las técnicas organizativas tradicionales han abonado el campo, nos falta la conexión profunda con la semilla, el estímulo que realmente haga florecer los brotes. Y en eso tienen mucho que decir las emociones. La emoción ha mantenido a las mejores empresas y marcas en lo más alto, creando vínculos tan fuertes que superan las estadísticas económicas y los azotes derivados de resbalones puntuales. ¿Porqué circunscribir únicamente esa conexión emocional a la comunicación externa de la empresa, cuando el principal activo es el equipo humano interno? En Cookie Box estamos seguros de que un enfoque emocional en la comunicación interna tiene un efecto revolucionario sobre las organizaciones. Eso no significa abandonar el rigor de contrastadas técnicas tradicionales, bien al contrario, obliga a trabajar mucho más duro para encontrar esos nuevos vínculos, mucho más poderosos que los habituales, con los miembros de la organización. Lo hemos visto con nuestros propios ojos, y los proyectos que hemos resuelto en los últimos años dan fe de ello.
Una de estas nuevas maneras que proponemos para mejorar la comunicación interna en las grandes empresas es el Dramanagement. Mediante soportes y lenguaje cinematográfico de primer nivel (auténticas películas) trasladamos mensajes clave para la organización, que despiertan el interés y transmiten la información de manera realmente impactante, asegurando la retención e incluso la interiorización de conceptos que de otra manera son casi imposibles de transmitir.
Las primeras experiencias con el Dramanagement nos animaron a avanzar, a pasos de gigante, en esa nueva dirección. Y a día de hoy disponemos de un catálogo de films realizados para empresas de primer nivel, que han tenido la visión y la valentía de incorporar estas películas en sus programas de formación y comunicación interna.
Animados por el éxito de las propuestas, nos propusimos darla a conocer, ya no solo como producto de Cookie Box, sino como una nueva manera de entender la comunicación interna empresarial. Y lo hemos hecho a lo grande: incluyendo la Muestra de Cine Dramanagement en el marco del Festival de Cine de San Sebastian.
Todo está listo para el estreno, el próximo 17 de septiembre, en el Salón de Actos Kutxa Andía. Y tenemos la fortuna de contar con la presencia de algunos de nuestros principales clientes y personalidades interesadas en esta nueva manera de entender el management. Hemos trabajado duro, y con mucha ilusión, para hacer de esta Muestra un escaparate pionero del Nuevo Management. En breve ofreceremos una crónica del evento y de lo que se respiró sobre la alfombra roja, esta vez dispuesta para el mundo de la empresa.